quinta-feira, 13 de julho de 2017

BUSCANDO LAS QUIASTOLITAS DE MIRABEL


Vista del castillo desde la carretera a
Serradilla, lugar del afloramiento.
Detalles de los cristales 
alargados de quiastolita.
Corte en la corneana donde pueden 
verse gran número de cristales.

    El pasado miércoles cogimos nuestra bici y nos fuimos hasta Mirabel... en tren (no, el GP ya no está para hacerse 60 km. en bicicleta). La razón para esta excursión la puede intuir fácilmente el aficcionado a los minerales. En las cercanías de este bonito pueblo, justo en la laderas cercanas al castillo existe un afloramiento de quiastolitas estupendísimo y bien fácil de visitar.    Hacía mucho tiempo que el GP quería subir el castillo del pueblo y por supuesto, buscar las famosas quiastolitas de la zona. Y ya de paso ver todo lo demás, porque esto al fin y al cabo, son los extrarradios de Monfragüe y se nota mucho.  La fortuna de este yacimiento de quiastolitas parte del hecho de que es extremadamente fácil de llegar a él, es abundante y generoso en sus ejemplares y encima, está ubicado en un bonito paisaje natural. Así que si además de la geología, nos gusta el patrimonio histórico, la ornitología y la botánica, estamos en el sitio adecuado (aunque no en el mejor momento...). 
corneanas grises con quiastolita.

   Para acceder, basta con salir del pueblo por la carretera de Serradilla y subir la pendiente en la que se emplaza el antiguo castillo de los Zúñiga.  Cuando veamos, sin salirnos de la carretera, el cruce hacia Casas de Millán y la subida al castillo, habremos llegado al afloramiento. Para más facilidades, justo en el lugar donde aparece una señal indicadora en dirección al castillo, empiezan los estratos de corneanas que constituyen la roca madre del yacimiento.     
Una de las cruces de quiastolita de Mirabel.

Vista del afloramiento de quiastolitas desde la subida al castillo.
Nuestro tesoro de vuelta a casa.
Lugar exacto donde empieza el yacimiento. No tiene pérdida...
   Para los recién llegados al mundo geológico, comentamos que en este lugar nos encontramos con pizarras grises extremadamente endurecidas (a duras penas se rompen con el martillo), sometidas al metamorfismo de contacto y convertidas en corneanas. Precisamente esas condiciones de metamorfismo de contacto han permitido "caldear" la roca y hacer crecer enormes cristales de andalucita en su forma de cruz conocida bajo el nombre de quiastolita. Como vemos en alguna de estas fotografías, la macla de cristales va creciendo hacia el interior reduciendo el material grafitoso, que forma las típicas cruces. Si nos preguntamos por qué en ocasiones las cruces tienen una mancha carbonosa más grande o casi inexistente (el GP se lo preguntaba), dependerá del lugar donde se ha fracturado el cristal romboide del mineral. Hacia los extremos, la cruz de grafito se hace más abundante, y en el centro es donde nos encontramos fundamentalmente con la andalucita. Si tenemos la suerte de ver un buen cristal roto a la mitad transversalmente, veremos como la mancha carbonosa hace la forma de un precioso reloj de arena.

   Las pizarras de partida pertenecen a terrenos ordovícos y silúricos correspondientes al sinclinal de Monfragüe y Cañaveral (geológicamente hablamos prácticamente del mismo terreno) y que se extienden a lo largo de  la provincia desde la sierra del Arco hasta Miravete ininterrumpidamente. 
Vista del sinclinal de Serradilla-Mirabel, desde el castillo.
   Hablando ya de forma general, el sinclinal es lo que provoca este singular paisaje entre Mirabel y Serradilla / Casas de Millán: un suave valle resguardado por duros y agrestes crestones cuarcíticos con alturas que sobrepasan aquí los 700 metros.
    Las umbrías dominantes aquí favorecen la proliferación de alcornocales y el antiguo cultivo de castaños, abandonado hoy en día y reconvertidos ahora en pinares y eucaliptos. Incluso al norte de Mirabel podemos ver robles adehesados
Castaños secos, pinos y eucaliptos en la subida a la loma del castillo.
desde la vía del tren. Los helechares tampoco son raros de ver en las zonas más húmedas. En conjunto es una vegetación algo más "norteña" de lo habitual si la comparamos con el llano de Cáceres o la solana de Cañaveral y Casas de Millán. Por eso decimos que aquí hay cosas para ver, más allá de las fantásticas quiastolitas. 

El castillo sobre la curcita armoricana y hecho en cuarcita y adobe.
Mampostería: Pizarras para la bóveda y cuarctas para los muros. Posible origen musulmán.
Un grupo de nueve buitres leonados 
nos acompañó en la subida

   A pesar de que al GP le pierden los pedruscos, estar allí y no subir al castillo era un pecado (aunque solo sea para ver los estratos de cuarcita armoricana sobre los que descansa el edificio). El castillo de Mirabel, construido por los Zuñiga en el siglo XV sobre restos anteriores de la Reconquista, merece la pena ser visitado por tratarse de un castillo convertido en residencia nobiliar, y en el que se multiplican las estancias  y recintos (aljibes, almacenes, habitaciones) todavía reconocibles. Cuando las guerras nobiliares desaparecieron, la familia se marchó a la ciudad de Plasencia, pero dejó al pueblo sometido a su jurisdicción (es un ejemplo perfecto de dominación medieval feudal que se prolonga hasta casi el siglo XX), que podemos comprobar en el pueblo con el magnífico "rollo" de cantería que está en
la plaza del ayuntamiento. 
Veraniego clavel de roca entre ombligos de Venus secos.
    Quien no tenga interés en estos deslices históricos del GP, puede tener la suerte de asistir a  un buen encuentro ornitológico con visitantes de Monfragüe. Nosotros tuvimos la suerte de ver una decena de buitres sobrevolando el castillo,una vez que el día iba entrando y la atmósfera se iba calentando lo suficiente para que estos bichos se echen a volar (consejo: no busquéis buitres antes de las nueve de la mañana). En fin, todo esto implica obligatoriamente otra entrada, para hablar con más detenimiento de estas cosas.


sábado, 1 de julho de 2017

SIN NOVEDADES POR VALDEFLORES


Las viejas instalaciones de la mina, inalteradas.

Cría de estornino encontrada junto a los viejos edificios de las minas.
Una de las nuevas pistas abiertas, donde se han efectuado algunas catas.
    Hace unos meses, saltaba a la actualidad local la posible reapertura de la mina de Valdeflores, a cuatro kilómetros de Cáceres. Una empresa australiana y otra española están estudiando la viabilidad del viejo yacimiento de litio. Mientras tanto, no hay demasiadas novedades por Valdeflores, con la excepción de varias pistas abiertas para las investigaciones, y algunas catas sobre el terreno. Esto nos abría la posibilidad de investigar sobre el terreno removido, y quizás encontrar algo novedoso. Lo cierto es que para ser sinceros, hasta ahora no hemos tenido mucha más suerte que la de ver algunos filones frescos de cuarzo asociados con las típicas micas de la zona y alguna casiterita masiva que otra, algunos cristales de cuarzo y skolithos en las cuarcitas armoricanas removidas. 
    En cualquier caso, habrá que estar pendientes. En caso de reabrirse, perderemos las escombreras que hacían las delicias de cualquier persona que quiera iniciarse a los minerales...


Típica formación de Valdeflores: cuarzo, micas y casiterita entre ambos.


Skolithos de las laderas de las minas, procedentes de la cuarcita armoricana.
Típicos esquistos con filoncillos de mica y cuarzo.

terça-feira, 27 de junho de 2017

CODESOS EN FLOR EN LOS BARRUECOS


Hace un par de semanas, el GP y Lola Ballesta visitamos los Barruecos para una posible salida arqueológica con nuestros chicos de la ESO. El GP esperaba encontrarse un enorme secarral a esta altura del año, y más todavía sufriendo la prematura ola de calor que nos asoló hace tan solo unos días. Pero para nuestra sorpresa, al menos había un arbusto que soportaba esos calores y exhibía su vistosa floración amarilla: el codeso (Adenocarpus complicatus). Este arbusto de las papilionáceas es quizás el más extendido y representativo del berrocal malpartideño. Solo cuando está en flor es cuando nos damos cuenta de su extensión por la zona. Las peñas de los Barruecos se rodeaban de amarillo en el momento menos esperado de la estación, cuando el calor empieza a apretar de verdad...
     Los codesos son un poco caprichosos y por nuestra zona solo se dan en un entorno granítico (les gustan los suelos ácidos y pobres), cuanto más accidentado mejor. Así aprovechan muy bien las diaclasas amplias del berrocal y sus huecos para hacerse un espacio frente a otras especies más comunes, como la retama blanca. En la comarca de Cáceres y Malpartida es fácil verlos limitados a las zonas más rocosas, y habitualmente están desaparecidos o eliminados de las zonas más abiertas y adehesadas. Pero en los Barruecos, zona accidentada y sin demasiada presión de ganado, se extienden por muchos lugares. 
    Esta limitación espacial no tiene nada que ver con la experiencia del GP con los codesos en su aldea de Ourense. Allí aparecen por todas partes, colonizan con rapidez cualquier erial abandonado o zonas incendiadas. El GP tenía que luchar desde pequeño con este arbusto robusto y más peleón que las xestas o retamas normales a la hora de cortarlos. Aunque no es espinoso, sus ramas son mucho más duras que las retamas blancas y atravesar una zona de codesos implica que te llevarás más de un rozón desagadable en las piernas o brazos. Así acabamos nosotros ese día... aunque como se dice vulgarmente, sarna con gusto no pica, y lo pasamos fenomenal en nuestras investigaciones arqueológicas.
    




Codesos en flor asomando entre las peñas, desde la roca de la cueva. Llegan a una altura de tres metros.




















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Un buen ejemplar de codeso, con las nudosas y enredadas ramas de la base que te dejan bien rozado. Al otro lado, la compañera Lola. Al final, no pudimos hacer la excursión con nuestros chicos, por el calor y los exámenes: una auténtica lástima.